Un teléfono que sirva

Las mujeres para mí son como un fósforo, ¿entiendes lo que te digo? No sabes si sirven hasta que las prendes; y cuando las prendes, cuando te das cuenta que sí, que se inflama, que suelta ese humito, que quema lo suficiente y correabuscaruncigarro, y no lo encuentras, ycoñodondestalapuñeteracaja, o bueno, mejorunacajanuevaquemásdadelcarajopaquitarleelnaylitoeste… ZAS! se apagó. Y ahí te quedaste, con el cigarro en la mano y con más ganas de fumar que antes Qué dura es la vida ¿verdad? Vamos a ver si este sirve.
Nada, es el tercer teléfono y nada; ni por que las tarjetas cuestan dólares en ingresan divisas que hace que aumente la plusvalía socialista y contribuye al desarrollo del país, a la educación y salud gratuita... en fin.
¿Qué? ¿Que dónde conseguí el dinero? Vendí la cámara. Sí la Canon. En ciento diez; por supuesto, cien pa´ comprarme otra y diez pa´ llamarla.

Tremendo sol, de madre la gente de la feria que tiene que estar todo el día aquí vendiendo cosas. Sí sí, sombrillitas y todo pero igual el calor es desesperante. Si yo trabajara aquí, creo que todos los días al terminar me daría un bañito en el malecón; aunque quizás no, eso de irme mojado hasta Marianao no está muy agradable que digamos. Y bueno, si yo viviera en el Vedado fuera otra historia, y también seria otro yo. El Vedado siempre me ha estado vedado.


Cuando chiquitico viví aquí, como de los dos a los tres años y pico. Luego mi padre consiguió irnos a cuidar la casa del padre de un amigo de él que estaba viejísimo. Nosotros cuidábamos al viejo y cuando el viejo muriera nos quedábamos con la casa. Y así pasó, la de casa de Marianao sí. Tremendo lío que hubo después con los papeles y todo eso, pero bueno, por suerte se resolvió. Sí, de madre. Ahí crecí, Marianao, ciudad que progresa dicen los viejos. Claro que eso era cuando Marianao era también Playa y parte de La Lisa; pero sobre todo Playa, la zona costera y los barrios buenos, Flores, Náutico, Siboney, Miramar, ahí sí la cosa progresó. En Marianao MARIANAO hicieron la carretera central por allá por los años treinta no sé ni como, porque Machado estaba loco, si no 51 seria una estrechísima y muerta callecita de barrio.


Uno viene acá al Vedado, va al Coppelia, al Yara, al malecón, G, par de socios, pero nunca perteneces aquí, siempre tienes que estar yendo y viniendo, claro que eso con un carro no sería un problema, pero a pie y en guagua... Yo la verdad preferiría un apartamento aquí en El Vedado antes que un carro. No sabes como me cambiaría la vida si parte de mi rutina diaria fuera ver el malecón. ¿El mar? No, el malecón es el que tiene la magia, el malecón es el que hace el mar por esta parte de la ciudad, todo lo demás son lindas playas y grises costas. El malecón carajo... En resumen asere, que La Habana es El Vedado y lo demás es periferia y casco histórico.


Si, ahí hay uno, pero el monumento me tapa. Es que quiero llamarla mirando al mar. Na´ compadre pa´ hacerme la idea de que la estoy viendo: yo miro al mar y me imagino que puedo atravesarlo (aunque sea con la vista) y llegar a su edificio volar hasta el piso doce y entrar por la ventana mientras ella descuelga. Sí ya sé que es cursi, vamos a seguir caminando dale.

¡No gracias no quiero taxi!

Por qué carajo se empeñan en confundirme con un turista. También hay blancos rosaditos rubios de pelo largo con espejuelos raros en este país. A veces quisiera ser negro te lo juro. Con unos drelos por la cintura y un par de gafas más negras que yo; con un taparrabos y una lanza, a ver quien carajo me iba a confundir con un gallego de nuevo. Y tal vez si fuera negro querría ser blanco en fin, que nadie está conforme con lo que le toca, aunque al final, como dice Rolando el cura (que por cierto es negro pero no viene al caso): todo el mundo prefiere sus problemas, porque por lo menos los conoce.


Yo por ejemplo, en este momento, no la cambiaria por ninguna otra mujer. Pero bueno, con las mujeres es otra historia. No no, no es machismo, quiero decir con el amor, con el amor es otra historia.


Sí, ahí en el Cupet hay uno, pero por esta parte no, por esta parte fue la discusión más fuerte que hemos tenido. Vamos a seguir.


No ella no me ha llamado desde que se fue, desde agosto, principios de agosto. Quedamos en no llamar, para ahorrar claro. Es curioso, la primera vez que se fue me llamaba todos los domingos, luego domingos alternos, esta vez hubiera tocado un domingo al mes, pero no, decidimos no llamar. Es mejor así.


Si, nos escribimos. Bueno yo le he escrito tres cartas ya, estoy esperando la respuesta, tú sabes que el correo se demora, pero ella las mías ya las recibió, sí, porque las mandé una con mi tío que vive en el norte, otra con un cura amigo mío que se fue a España a un retiro y la otra con otro socio mío que esta estudiando en Santo Domingo. Tres cartas, cada una con un poema. Alguna carta de ella debe estar al llegar, cada vez que llego al gao le pido el periódico al puro pa´ ver si llegó alguna carta, sí, tú sabes que los carteros te traen el periódico y todo lo que venga por correo, pero bueno, últimamente a mi casa por lo menos, sólo trae el periódico.


Mira otro más.


Nada, que bien se ve que esto ya es Centro Habana, le rompieron la pantallita al teléfono. Sí sí, estos teléfonos tú les jodes una mierdita y ya no sirven, yo me acuerdo los viejos, los de a medio pero de los viejos, oye esos teléfonos eran un vacilón, por mi casa había uno que no tenías que gastar un quilo pa´ llamar. Pero nada, estamos entrando en la era digital chamaco, hay que modernizarse y pagar. Como dicen por ahí: Regalado se murió en los ochenta.


Los ochenta, que clase de época, y yo me la perdí por estar comiendo mierda y ser un niño todavía, no tengo casi referentes de comparación, ¿te das cuenta? Yo supe que el muro de Berlín existía cuando me enteré que se había caído una pila de años después. Y así con todo: Angola, El Mariel, Silvio, Pablo y los grandes conciertos, Angola de nuevo, la Perestroika, la Europa Oriental cayendo como fichas de dominó, Gorvachov en Cuba firmando unos convenios y meses después firmando su renuncia como presidente de la URSS, la plaza Tiananmen...


Nada que cada uno vive su época, a mí me toco agosto del noventa y cuatro con el dólar a ciento veinte y la costa y la playa llena de balseros, mi hermano entre ellos. Lo jodido del asunto está cuando uno tiene que vivir su adolescencia en una década cuya crisis fue producto de sucesos de finales de la década anterior, o sea: cuando uno era niño y no alcanza a comprender la trascendencia de los hechos y no sabes que carajo significa trascendencia y los hechos pasan tan rápido por al lado tuyo que ni los ves; es una onda de que cuando tiendes a querer razonar un poquito no entiendes nada, no entiendes lo que esta pasando, lo asumes porque no te queda más remedio y ya. Y apenas sigues viviendo.


Deja ver este. Nada. ¡Coño que difíciles se hacen las cosas en este país chico!


Sí ella y yo hemos hablado de eso. No no, concretamente nada; además en este viaje tuvimos problemas, hablamos de eso, pero como una posibilidad más. Sí ya sé que es la única. Yo creo que ella se esta dando cuenta ya. Tal vez por eso es lo de no llamar para ahorrar. Vamos a ver, vamos a ver que pasa.


¿El verde? No muchacho no hables de eso. Me aplazaron, por la hepatitis sí, más bien porque no he terminado el tecnológico. Tú sabes que a mí la hepatitis me dio cuando yo debía empezar a hacer la tesis.


¿Que qué voy a hacer? No sé, supongo que estar casado con una extranjera tenga facilidades en cuanto a eso, a lo mejor no, no sé, tengo que averiguar bien. De todas formas está la opción de pagar la baja, pero de madre, son trescientas cabillas, de donde saco yo ese dinero; y después… ¿a quién se los pago?


Mira, el Centro Cultural de España, yo tengo el carné de la biblioteca, tienen una pila de libros buenos, tienen música, películas españolas, multimedia, `ta bueno eso, pero no tienen teléfonos de tarjeta. En fin, que aquí en Prado se acaba malecón.





Cruzaste Prado. Están haciendo un parque en la parte del muro donde más se sentaban. Por aquí no hay teléfonos, te das cuenta. Resignado cruzas Avenida del Puerto y lo ves, el último banco de la derecha. Ella esta sentada desnuda, provocadora y ardiente, toda mojada y con unas ganas soberbias de una penetración salvaje. La miras, algo te dice, te guiña un ojo y no le haces caso. Al fondo está el Bar Cabañas, el día que comieron ahí (carísimo recuerdas) ella llamó desde un teléfono. Ahí está, al lado del baño y de la mujer que se encarga de cobrar el baño, es la misma mujer pero no te recuerda, mucha gente meando día tras día piensas.


Descuelgas y miras al banco, ahí esta ella todavía, desnuda todavía. Metes la tarjeta y marcas. Timbre, no le quitas la vista al banco, a ella.


—¿Hola?


—Hola buenas noches, me hace el favor con M.


—¿M...? M se esta bañando ahora, espera un momento por favor...


La interferencia, suena como si al teléfono lo hubieran lanzado al aire y estuviera cayendo escaleras abajo, doce pisos abajo; y te fijas y ella desnuda se torna borrosa, lluviosa, indefinida. Decides colgar. Dudas en marcar de nuevo mientras lo haces. Otra vez timbre.


—Hol...


—HOLA, SOY M, EN ESTE MOMENTO NO ESTAMOS EN CASA ASI QUE PUEDES DEJAR TU MENSAJE DESPUES DE LA SEÑAL.


(BEEP)


Cuelgas, ella ya no esta más desnuda, ya no esta más en el banco; ya no esta más y tal vez nunca lo estuvo, piensas, otros diez dólares, y a seguir buscando un teléfono que sirva.

Miras algo confuso a la mujer que cobra la entrada al baño y te vas, casi contento por haber oído su voz de nuevo.



La Habana; 2 de octubre de 2002

5 comentarios:

ByS dijo...

Las jevas son de p... socio, y los telefonos en la habana... bueno si, son peores que las jevas. Y cuando se te junta una jeva con un telefono, o mas bien, una jeva y tu sin telefono, entonces aunque sea a matanzas o a playa o a guanabacoa ... yo sé lo que se siente.

oda dijo...

Recien encuentro tu blog y leyéndolo he ido recorriendo ese mismo tramo y he sentido nostalgia. Sigo leyendo.

elcorsarionegro dijo...

Como dice Dan Den, por telefono no, no, no quevaaaaaaaaa.....

la bruja habanera dijo...

Desgarrador, porque me abre heridas, cada cual tiene una historia de desencuentros, dura e sla vida q nos obliga a separarnos a provechar oportunidades.... Hay un solo culpable, y es aquel q nos obligó a regarnos por las esquinas de este mundo... Hay muchos q dejaron su corazon a la mitad.... Yo habría regresado por un hombre, y él solo me dijo, yo también me iré y no quiero que me quede el peso de que te quedaste por mi... Creo que la parte mas linda es haberlo vivido, haber querido así...

Anónimo dijo...

No podia faltar, no podia faltar.......!!!!!!! Cuanto ciberespacio viajo este cuento para terminar plasmado en esto......
Te voy a aportar mis cuatro años, si es que los encuentro

Quizas puedas entenderme y compartir complicidades

princesa por siempre, aferrada a uno, amada por otro, tatuada por todos....