1º de Mayo

Viví 21 años en Cuba. Solamente una vez fui a una marcha por el 1 de mayo, tendría 7 / 8 años, no recuerdo bien. Me llevó mi hermana mayor (acá me detengo para aclarar que primero: todos mis hermanos son mayores que yo, y segundo que Odalmys es mi única hermana, lo cual no contradice la frase que antecedió a esta digresión, pero la petulancia de las digresiones me atrae demasiado como para no honrarla), y me llevó porque yo quería ir y quería participar, quería marchar, quería ver a Fidel.

Creo recordar muy pocas cosas: un débil brochazo verdeolivo a lo lejos que me imagine barbudo y con grados de comandante, un dolor infinito en los pies y algunas “carrozas” (no sabría de que otra manera llamarlas), particularmente una de un zapato de mujer, un zapato con tacón alto que ha esta altura de mi vida supongo era de algún combinado del calzado o algo por el estilo. Después no fui más.

Por la escuela fui a varias otras marchas. Gran parte de la primaria y un año de secundaria lo hice en Ciudad Libertad, así que ya el brochazo se fue haciendo más tangible, más verídico; no sólo por la cercanía espacial a la que estuve en varias ocasiones, sino también por esa conciencia especial que fuimos generando solos los de mi generación… para los que la caída del muro y el “desmerengamiento” del bloque significó no ir más a Tarará, ni al Palacio de los Pioneros, ni comer más africanas… por lo menos en un principio.

Lo más cerca que estuve de Fidel fue en 1991, en el Palacio de las Convenciones; yo, con varios “compañeritos pioneros”, desde nuestro palco de la aun no creada Comisión 11- Pioneros Creadores e Innovadores, del último “Forum de Piezas de Repuesto, Equipos y Tecnología de Avanzada” (fue la última vez que salió con ese nombre, habría que preguntarle a Zumbado si cree que el cambio sobrevino como consecuencia de la coyuntura histórica o fue simplemente la aparición del sentido común que tanto reclamaba él para con los Sustantivos Propios del Estado Socialista (cógela esa Héctor)). Para los que me conocen les confieso que no, que nunca le estreche la mano, ni nunca lo abracé, ni nunca me dirigió la palabra; comprendan que un niño de 10 años recién salido en el Noticiero no podía decir que no había saludado al comandante, no podía decepcionar a sus compañeritos. Durante mucho tiempo no me sentí demasiado incómodo con eso, hace unos años me rodea y me gana la idea de que hubiera estado muy bueno abrazar o estrechar un pedazo de Historia (y esto lo digo para horror y espanto de algunos).

Tiempo después, cuando ya estudiaba en el tecnológico, fui a dos marchas cuando lo de Elían, por simples razones logísticas: fue la única manera de trasladarme esas dos tardes al Vedado, sin contar que en una de ellas me dieron un pulóver que mal no venía. Ya trabajando, fui una sola vez a una marcha del pueblo combatiente… que no era un 1º de mayo, no recuerdo que era, en fin.

Hay un detalle que quiero comentar, y quiero insistir en que refiero a mi experiencia personal. Estudié 14 años y trabaje 2 años en Cuba, si bien reconozco que según la circunstancia no eres bien visto si se nota tu ausencia en una marcha, en mi caso por lo menos, las “represalias” nunca fueron demasiado lejos, es más, casi me atrevería decir que nunca fueron, sólo me lo impide esta obsesión agnóstica que me rige. Muchos Primeros de igual cantidad de Mayos dormí con la pierna suelta hasta las 11:00 hs en que me despertaba el televisor a todo volumen que había puesto mi padre con el único afán del orgullo de ver alguna programación a esa hora. En mi trabajo / escuela decía que me iba con el CDR, en el CDR decía que me iba con mi trabajo / escuela; gente… se los digo yo… no es tan difícil.

Ayer, mientras veía como organizaciones de Izquierda se pelaban a los piñazos en medio de la Plaza de Mayo para entrar primero, pasó por la puerta de mi edificio la hinchada de Chacarita Juniors celebrando los 100 años del Club; tanta alegría y tanta gente, tanta ilusión y tantos sueños me recordó a aquel niño que tanto le insistió a su hermana mayor que lo llevara a ver a Fidel, que lo llevara a la Plaza. Me recordó a aquel niño que aun a veces quiere hacer Historia.


10 comentarios:

Carimar dijo...

Desfile del 1º de Mayo..uhy que asco!
La verdad que aunque era pichoncita de comunista, nunca fuí de niña al desfile. Mis padres ni locos me dejarían ir...a quien se le ocurre, "la inmaculada Carimar de vidrio" no se podía juntar con más de dos personas, no vaya a ser que se rompiera....igual mi padre nos obligaba a mi hermana y a mí a ver todo el acto central en la Plaza de la Revolución por televisión...no verlo era una traición a la patria....jaja...bueno lo mismo dijo cuando se enteró que me vine a la Argentina....jaja.
Pero para tener la experiencia de lo que se siente en ese acto, fui al primero y último desfile del 1º de Mayo que iré en Cuba, cuando estaba en segundo año de universidad...y te digo que me cansé tanto...protesté tanto...que desde ahí me dí cuenta que mi fe comunista estaba tambaleandose...

Mis saludos!

Fabrizio dijo...

Paisano , llegue aqui por Carimar. Yo vivi 34 años en Cuba y nunca vi a Fidel Castro, ni siquiera de lejos, al año y medio de estar en México estuve en una reunión con el entonces Presidente Salinas, no sólo lo vi sino que lo toqué porque me dio la mano. Eso me dio una pauta, lo que no logré en 34 años en Cuba lo pude hacer en México en año y medio, huelga decir que, por fortuna, así ha sido todo en este país de oportunidades.
Un abrazo.

Gabriel Syme dijo...

Siendo franco, creo que la última vez que fui a un 1ero de mayo estaba en sexto, acaso en séptimo. Fui acompañando a mi madre, que desfilaba con el MINREX, y me pasé el discurso leyendo un libro.

Sí fui a muchas marchas del pueblo combatiente sobre el 78 y 79, creo. Me llevaba mi bisabuelo, que era un comunista de la vieja guardia, pero a quien nunca oí hablar de política. Yo ADORABA las marchas... porque podía gritar malas palabras dirigidas a Carter, que era el presidente. Yo no tenía ni idea de quién era Carter o de qué iba el asunto, pero poder gritar malas palabras con la aprobación de los adultos resulta liberador, casi se volvió, de hecho, una experiencia adictiva.

Después, me desvinculé muy rápido de todo, ayudado por mi experiencia como Jefe de escuela en 5to grado. Además, en casa, aunque todo el mundo era de izquierda, nadie (bueno, salvo mi tía por parte de madre) era fanático, se conversarba con mucha libertad, se criticaban cosas y se hacían burlas. Mantener esa actitud fuera de casa me trajo algunos problemas.

En el pre, la única vez que fui a protestar a la Oficina de Intereses, fue cuando la invasión a Panamá (Pan na' má, recuerdo que gritábamos), y lo que hicimos un grupo de amigos y yo, no más llegar, fue cruzar la calle e irnos a bañar al Malecón. En uniforme. Los demás estudiantes nos miraban con tremenda envidia desde el muro, pero la verdad es que yo vivía a 4 cuadras de allí así que podía permitirme esa irresponsabilidad.

Cuando Elián, estaba en la universidad. Sólo en una ocasión me animé a dejarme ver en una concentración. Estábamos en pleno Festival de Cine y yo no iba dejar que un chiquillo que no había tenido el buen gusto de ahogarse con el resto fuera a joderme la planificación. Así que fui hasta la Colina, y cuando salió la marcha, llegando a 23 y L, doblé en dirección al Riviera, mi destino último. Me satisfizo en aquel momento ver como varias profesoras de Historia del Arte hacían exactamente lo mismo. Y es que nada como estar acompañado en el pecado.

Luego, ya de profesor, en el ambiente relajado de la facultad de Artes y Letras, no sólo no iba a las actividades o ignoraba que hubiera alguna, sino que cuando mis alumnos me informaban, les sugería que no fueran, que eso era un pérdida tiempo, que aprovecharan el tiempo para leer. Como yo era además el profesor guía del año, los más ingenuos me miraban con los ojos como platos. Pero ingenuos cada vez quedan menos.

Gabriel Syme dijo...

Ah, lo olvidaba, ver a Fidel de cerca.

Sólo una vez tuve una oportunidad. Hubo una actividad por algo en la escalinata de la universidad, la tribuna estaba arriba. Se habían colocado bocinas hasta en 23 y L. Yo, lógicamente, no iba, pero me dijeron que la Lenin iba a estar allí y yo quería encontrar a una chica de Lenin que tenía un libro mío (finalmente se fue y nunca me lo devolvió, era "Esperanza del Venado" de Orson Scott Card; para si lee esto sepa que me acuerdo). El caso es que fui para allá y empecé a buscarla.

Debía estar la Lenin entera allí. Vi uniformes azules por todas partes, tantos que me sentía mareado. Subí y bajé por las escaleras de los laterales, mirando y mirando. Nada. Por fin abandoné y me fui. Ufff... Nunca llegué a verla de nuevo.

El caso es que salí y en 23 y L me encontré con mi amigo V y su mujer. Nos pusimos a conversar, molestados por la bocina que estaba en la esquina, yo le contaba lo que había estado haciendo. Y de pronto me percaté con total sorpresa que habría estado a 15 ó 20 metros de Fidel, si no a menos, y nunca, en ningún momento, había levantado la vista para mirarlo. No sé, no se me ocurrió, no me interesaba supongo.

Luego, fuera de la televisión, jamás le he puesto los ojos encima. Y no creo que vaya a tener la oportunidad de mi casi tocayo de coincidir con él por estos mundos de dios.

Eutelia dijo...

Yo tambien fui a protestar ante la Oficina de Intereses de EUA en contra de la invasion a Panama. Nosotros gritamos: "Noriega, amigo, el pueblo esta contigo" Y mira el cabron con lo que nos salio despues...
Ese dia estaba lloviendo macondianamente. Yo, que era bien flaca, estuve encaramada a caballitos en los hombros del entonces mi novio, y el corria como un desaforado de un lado a otro de la tribuna que habian puesto.
Esa fue la ultima protesta a la que asisti...

Omar Rodríguez dijo...

De marchas y concentraciones... Recuerdo, como Eutelia, la de Noriega. Nos fuimos todos a comprar pan y mantequilla en los bajos del FOCSA y nos metimos en casa de un amigo que vivía allí en el mítico piso 17.

Como buen alumno de La Lenin me "tocaba" ir a varias, pero ya ibamos en decadencia ideológica (1988 al 1991) y terminabamos arrasando las cafeterías del Vedado...

Pero mi favorita fue la recepción a Gorbachov en el 1989... Había que llevar la corbata de La Lenin o no ibas. Mala idea.

A unos cuantos se nos "perdió la corbata".

Esa madrugada prevía de nihilismo pude hacer tres grandes sueños de la época: dormir en la azotea del albergue D4, sentarme casí 10 horas en un ordenador a programar en Turbo Pascal, y finalmente explorar el jardín botánico secreto de una muchacha de Caimito que sabe dios donde este ahora...

Anónimo dijo...

Hola gabriel, demasiadas coincidencias... yo tengo 33, fui a la Lenin (ultimo año de 7mo a 12) y estudie en la facultad de Artes y Letras (ICTB)...

Fui a un par de desfiles cuando niña y despues regresabamos a casa caminando por el costado del Latino... ruta que descubri entonces y retransite en bicicleta en mi ultimo año de la universidad (94-95)...

De estudiante fue dificil escaparse siendo de la Lenin, no volvi a un 1ro de Mayo... pero nos tocaron todas las Oficinas de Intereses de esa epoca y las bienvenidas y despedidas de mandatarios extranjeros en el aeropuerto... el dia que se fue Gorbachov, nos despertaron hipertemprano (era de la Unidad 1) y nos habian dejado el fin de semana en la escuela... mi grupo y el de al lado nos echamos toda las clases de ese dia y nos costo un consejo de disciplina y la recomendacion de la UJC... de lo que me alegre despues...

Luego en la UH, no fui a nada... tampoco fui recomendada por no participar en el CDR... y resulta que cuando me graduo me voy a trabajar al MINED... recien graduada en un ministerio, con posicion de asesora, tenia los ojos de la UJC Y el PCC arriba... ademas de que mi papa ya estaba en este lado del charco.. y yo era la chiquilla subversiva, atolondrada y revolucionaria (en el original sentido de la palabra) que veia todo con ojos de juventud y cambio y que no entendia porque los compañeros de trabajo iban a los desfiles y a votar... en fin, yo era una "posible emigrante"... la unica parte que no pude disfrutar en esta epoca fue dormir hasta las 11 de la mañana, porque para ese entonces vivia con mi novio y su abuela, y la señora (por mantener las apariencias) nos decia que los otros viejitos del barrio nos debian ver salir como si fueramos a marchar... entonces mi mama recibia visitas mañaneras esos dias de desfile para gusto de ella, que culminaban con la transmision del evento en los canales de television...

Elian lo pase en Miami... y no se crean que no fue algo parecido... algunos cubanos somos iguales de un lado y otro del agua... inflexibles y recalcitrantes... como alguien decia en el blog de los muñequitos rusos... es una pena que no aprendamos a ser mas tolerantes... y como diria mi supervisora aqui... es que aun no han aprendido lo que es democracia...

bueno, nos vemos en otra aventura que espero no sea de 1ro de Mayo...

YLO

Anónimo dijo...

las marchas, mira lo que es la vida, nunca fui ni a una, pero la situacion de mi familia era que cuando los grandes dirigentes iban a mi provincia, el G2 iba a mi casa con tickets de avion y nos mandaban para la otra punta de la isla. Como estaba en la escuela de musica, todos mis amigos cantaban para Fidel y demas, y yo viajando con el pasaje pagado por la represion. Creo que nunca la pase tan bien... ni me preguntaban porque no iba a las marchas, soy familia de heroes y enemigos de la revolucion.
Nunca ni aspire a la UJC, y no me dio la gana de entrar en la MTT o la FMC o el CDR, con lo que me gane no ser aplicable a la beca ganada a estudiar en la URSS por manchas en el expediente...
Despues que no me dieron la beca, empezaron a esperar que fuera a las marchas... por supuesto que no fui, todavia me estan esperando...
por no ir a marchas no voy ni a las de miami, que son otro asco.
Al final creo que tengo marchifobia y nada mas.

Lisetcruz dijo...

Yo tampoco fui a ninguna marcha. Ni cuando creia ser "revolucionaria". En la Universidad las unicas marchas que asisti eran las colas del Festival de Cine Latinoamericano, cuyos 11 dias me los pasaba viendo peliculas y vacilando el ambiente, sin pisar la Facultad de Lenguas. Cuando me gradue, fui a hacer el servicio social a la Jefatura de la Aduana como traductora de ingles. Estando alli, 1997, llegaron los restos del Che. Unico que aun merecia mi respeto. No me dieron tiempo de nada, del trabajo, directo para la Plaza, pues estabamos a pocas cuadras. Cuando vi toda la farandula que se armo y la manipulacion politica con que tratan cada mierdita, fingi un dolor de ovario y me fui.
Siempre me las arregle para no ir a ninguna marcha, pero si conoci mucha gente que practicamente las obligaban por el trabajo.
Recuerdo que fui como en el 99 a un concierto en la Tribuna Abierta en homenaje a Lennon (hubo dos que quedaron buenisimos y tenia muy buen recuerdo, claro en el parque)se pasaron la noche hablando de las "ideas politicas" de Lennon y de lo que "habia dicho de la revolucion cubana". El colmo. Todos los hippies, freakies, peluos y calvos, nos mirabamos encabronados. No nos paramos y nos fuimos porque iba a cantar Santiago y en esa ciudad no habia mas nada que hacer.

Oda dijo...

Tambien estuve en ese "concierto" a Lennon pero luego de escuchar a Santiaguito me fui, estaba al vomitar de tanta verborrea cochina y lo peor es que los animadores de aquella cosa se regodeaban en la palabreria. He de decir que disfrute muchisimo cuando le robaron los espejuelos al monumento (banco) de Lennon. Estuve ahi y me sente y me tomaron dos fotos pero a pesar de la epikeia, se me nota el susto en la cara; estaba prohibido y hasta tenian un guardia vigilando para que nadie se sentara en el banco. Que churro!
A marchas fui a muchas hasta que me obstine y en una ocasion me salvo el pellejo haber ido a la marcha de las madres, cuando lo de Elian (que por cierto, era obligado y nos llevaban desde el trabajo) pues eso me libró de ser considerada contrarrevolucionaria y todo lo que la palabrita conlleva.
A Fidel le roce la mano cuando tenia como 10 años en la inaguracion de un joven club o algo asi y la emocion me duro muchos dias. Es un tipo que inspira pasiones intensas; admiracion y odio, yo prefiero ni mentarlo o me doy cuerda y estoy por la labor de vivir. Tus posts me encantan.